Patético_

-       ¿Por qué quieres publicar?

-       Para ser visto.

-       ¿Para ser visto como humano o como escritor?

-       Como escritor.

-       ¿Por qué quieres ser visto como escritor?

-       Para poder seguir haciéndolo.

-       ¿Tienes que publicar para poder seguir escribiendo?

-       No.

-       ¿Por qué quieres ser visto como escritor?

-       Para sentirme como escritor.

-       ¿Qué es sentirte como escritor?

-       Alguien que es sensible, inteligente y disciplinado para notar la magia de la vida y tratar de emularla.

-       ¿Y para sentir eso tienes que ser visto como escritor?

-       No.

-       ¿Para qué quieres ser visto como escritor?

-       Para que la gente me deje de chingar y me den espacio para escribir.

-       ¿La gente te está chingando y quitando espacios para escribir?

-       No realmente.

-       ¿Para qué quieres ser visto como escritor?

-       Para que me den premios y la gente espere con anticipación mi siguiente libro.

-       ¿Por fama?

-       Sí.

-       ¿Para qué quieres la fama?

-       Me imagino que se siente bonito.

-       ¿Seguro?

-       Sí.

-       ¿Entonces quieres escribir para ser famoso y sentirte bonito por ser famoso?

-       No por ser famoso per se, sino ser famoso por algo que hago bien y que me gusta hacer y que a la gente le gusta y le sirve.

-       ¿Entonces quieres escribir para hacer algo que te gusta y que además le sirva a la gente?

-       Sí.

-       ¿Por qué quieres que le sirva a la gente?

-       Para poder seguir haciéndolo y que nadie me juzgue.

-       ¿Y alguien te está juzgando?

-       No realmente.

-       ¿Por qué quieres que le sirva a la gente?

-       Porque la gente está muy jodida.

-       ¿Y por qué quieres arreglarla?

-       No quiero arreglarla. Quiero ayudar.

-       ¿Por qué quieres ayudar?

-       Porque prefiero ayudar a no ayudar.

-       ¿Por qué?

-       No sé.

-       ¿Crees que ayudar te hace mejor?

-       Sí.

-       ¿Mejor en relación a qué?

-       A otros

-       ¿Y por qué quieres ser mejor que otros?

-       Ya soy mejor que otros.

-       ¿Y por qué quieres ser mejor que otros?

-       Porque siento que así valgo más.

-       ¿Vales más a los ojos de quién?

-       De mí mismo.

-       ¿Y saber que vales más según tus propios ojos te hace ser más valioso?

-       No.

-       ¿Por qué quieres ser mejor que otros?

-       Porque por alguna razón siento que es una competencia.

-       ¿Competencia de qué?

-       Competencia para ser mejor, así nada más.

-       ¿Así nada más?

-       Así nada más.

-       ¿Por qué tienes que estar en una competencia?

-       No estoy.

-       ¿Entonces solo quieres ayudar?

-       No necesariamente. Quiero pasármela bien haciendo lo que me gusta.

-       ¿Y para eso necesitas publicar?

-       No necesariamente.

-       ¿Y entonces vas a publicar esto?

-       Sí.

-       ¿Tienes miedo a que nadie lo lea?

-       Sí.

-       ¿Y luego tienes miedo a buscar una editorial y que la editorial te diga que no?

-       Sí.

-       ¿Por qué?

-       Porque no me gusta que me rechacen.

-       ¿Por qué?

-       Porque se siente feo.

-       ¿Entonces no sería mejor no exponerte al rechazo?

-       Tal vez sí.

-       ¿Y no publicar esto?

-       Tal vez sí.

-       ¿Pero lo vas a publicar?

-       Creo que sí.

-       ¿Para ver qué pasa?

-       Para ver qué pasa.

-       ¿Y crees que la respuesta está allá afuera?

-       No.

-       ¿Te das cuenta de que no sabes nada?

-       Sí.

-       ¿Te das cuenta de que eres tú mismo el que se está haciendo estas preguntas?

-       Sí.

-       ¿Y cómo te hace sentir eso?

-       Pues si a la gente le da risa, me hace sentir valioso. Si le da lástima, pues no se siente bien.

-       ¿Y si la gente no lo ve nunca?

-       Nunca sabré la verdad.

-       ¿Hay alguna verdad?

-       Puta madre. Ya cállate.

-       ¿Hay alguna verdad?

-       Sí la hay, pero ni tú ni yo la sabremos jamás. La vamos a seguir fabricando y vamos a vivir y morir en esa verdad fabricada, parte por herencia del lenguaje, parte porque somos seres heridos, parte porque no tenemos nada que hacer: nuestra sobrevivencia está resuelta e insistimos en complicarla de más. Tú, con tus preguntas que quieres que te hagan sonar inteligente, y yo con mi honestidad y mis genuinas ganas de hacer algo valioso. Ninguno de los dos con los huevos de simplemente frenar y sabernos suficientes. De saber que el espacio es suficiente sin nosotros. Y como queremos aceptar ese saber, aquí seguimos, llenando espacio, porque no nos atrevemos a pensar el mundo sin nosotros.

-       ¿Cómo te sientes?

-       Bien. Claro. También confundido. Con ganas de ya cerrar este documento para ponerme realmente a escribir el libro y avanzar con los pendientes de hoy.

-       ¿El que vas a publicar?

-       Sí, el que voy a publicar.

-       ¿Para qué lo vas a publicar?

-       Para tener algo que hacer que se sienta más o menos bien. Y ya sé que puedo sentirme más o menos bien sin publicarlo, pero igual lo quiero hacer. Trataré de hacerlo sin tanta expectativa, con mucha observación de mí, para que sea la que sea la respuesta, pueda yo conocerme más, observarme en todas las emociones que voy teniendo, para tratar de ganar cada vez más humildad de mí mismo, más asombro por el mundo y sí, tal vez más generosidad, no para ayudar a otros y sentirme mejor o superior sino porque me nace o me nacerá como algo más instintivo donde me borro yo de la ecuación y estoy bien con la idea de no estar en el mundo. Y que el mundo no me necesita y está bien sin mí. Y sí, ya sé que no lo voy a lograr, pero igual lo voy a intentar.

-       ¿Intentar?

-       No sé si es la palabra. Pero bueno. Si tengo estas horas y estos años regalados en este planeta, pues trataré de ser digno, de ser agradecido, de vivir en agradecimiento y en gozo sin caer en solipsismo. Ya sé que la línea es delgada, y me caga que el lenguaje esté organizado en binarios, pero eso es lo que tengo para pensarme.

-       ¿Mejor meditar, tal vez?

-       Justo: Silencio, pausa, observación.

-       ¿Y no escribir?

-       Tal vez no.

-       ¿Sin dejar testimonio alguno?

-       Tal vez

-       ¿Seguro?

-       Puta madre. Ya déjame en paz.

-       ¿Estás feliz de ya haber llenado tres páginas de este diálogo y que ya tienes algo que podrías publicar en tu blog?

-       Sí.

-       ¿Para qué la gente sonría de lo chingón que eres?

-       Sí.

-       ¿Por qué no podías saber que eres chingón sin que otros lo digan?

-       Eso es patético.

-       ¿Qué es más patético, saberte chingón sin tener que probarlo, o hacer cosas patéticas para que otros digan que eres chingón?

-       Tienes razón. Pero igual siento que sería un desperdicio de tiempo y de talento no publicar esto. Privarme a mí de esa sonrisa que ya está solo a un click de distancia. Privar a otros de unos minutos chistosos, reflexivos. Darles la oportunidad de conectarse con su propia incongruencia, porque no saben por qué hacen lo que hacen, porque tienen tanta prisa de terminar de leer esto para hacer otra cosa que tampoco sirve de nada.

-       ¿Te das cuenta que cuando te enojas tiendes a contestar más largo?

-       Sí.

-       ¿Por qué será eso?

-       Porque el que se enoja dice la verdad.

-       ¿Cuándo te enojas dices la verdad?

-       Sí.

-       ¿Siempre?

-       No siempre.

-       ¿Quieres que te haga enojar?

-       ¿Cómo vas a hacerme enojar si solo puedes hacer preguntas?

-       ¿Quién dijo que solo puedo hacer preguntas?

-       Yo.

-       ¿Seguro?

-       Sí. Seguro.

-       Chinga tu madre.

-       Tú chinga la tuya. Pinche niño narcisista que quiere atención. Que tiene miedo de pensar que no vale. Que busca a otros para que le digan que sí vale. Que se esconde detrás de preguntas porque no tiene ni media respuesta y porque sigue dudando si es suficiente en esta vida. Y porque no se va a aguantar el no publicar esto.

-       ¿Soy yo el que no se va a aguantar?

-       Chinga tu madre.

-       ¿Te gustó que te haya hecho enojar?

-       Solo me va a gustar si a alguien más le gusta. Aunque también verán que soy patético.

-       ¿Pero eso no te molesta, o sí?

-       La verdad no. Una técnica que tengo para llamar la atención es mostrar lo patético que soy, y luego mostrar que estoy bien con mostrarme patético. Esa honestidad le gusta a la gente.

-       ¿Pero entonces no es honestidad, sino manipulación, o no?

-       Sí.

-       ¿Mostrarte vulnerable, mostrar tus errores, solo como gancho para la admiración de otros?

-       Sí, el truco más viejo de los líderes que se dicen espirituales.

-       ¿Funciona verdad?

-       Funciona muy bien.

-       ¿Entonces no vas a publicar esto?

-       Puta madre. ¿Quién eres? ¿Un pinche juez que me quiere mostrar que soy un imbécil?

-       ¿No soy un figmento de tu imaginación?

-       Pues qué pinche imaginación más cruel tengo.

-       ¿A qué crees que se deba?

-       A que soy alguien con constante miedo.

-       ¿Miedo a qué?

-       A vivir en mis propios términos sin pensar en lo que otros piensen de mí.

-       Eso suena a verdad. ¿Sigues enojado? ¿O lo dijiste sin estar enojado?

-       Ya no estoy enojado, solo triste.

-       ¿Cómo se siente la tristeza en tu cuerpo?

-       Respiraciones más lentas. Los extremos de la boca caen con pesadez hacia los lados. Me dan ganas de cerrar los ojos y descansar. Al cerrarlos, me quiero quedar ahí y conectar con una tristeza fundamental, permanente. Tristeza por saberme que he pasado tanto tiempo de mi vida con miedo. Con dudas de mí mismo y de mi lugar. Es triste.

-       ¿Pero también feliz por haber escrito todo esto, o no?

-       Sí.

-       ¿Como si ahora la tristeza te sirvió para algo, correcto?

-       Sí, otra vez: llamar la atención. Sentirme que valgo gracias a que alguien más sabe que siento tristeza.

-       Oye, ¿y si aceptaras que está bien necesitar la atención de otros?

-       ¿Ya te vas a poner de terapeuta?

-       ¿No es lo que estamos haciendo desde el principio?

-       Sí.

-       ¿Y si aceptaras que está bien necesitar la atención de otros?

-       Creo que no es tan mala conclusión. Al menos, eso me justificaría el publicar esto.

-       ¿Es eso lo que estabas haciendo todo el tiempo? ¿Encontrar una forma de justificar la publicación de este texto?

-       Sí. Creo que sí. Pues es justo lo que me preguntaste al inicio de la conversación. ¿No?

-       Tienes razón. Ahora veo que me lo contestaste luego luego.

-       ¿Qué? ¿Ya no me vas a hacer preguntas?

-       Ya tienes lo que querías. Así que adelante, publícalo y que te den amor. Está bien. Yo también lo necesito. Aunque me da un poco de lástima que lo primero que harás es preguntarle a tu ChatGPT si le gusta este texto. ¿No es así?

-       Sí, lo más patético del mundo.

-       ¿Y te vas a sentir bien cuando te diga que sí?

-       Sí, es raro, pero me voy a sentir bien, aunque sé que el chat está programado para decir que sí le gusta porque eso es lo que hace que quieras regresar a él. Pero sé que, como me lo va a justificar con un pseudo análisis literario, sentiré que tiene razón, y que como este texto es bueno, yo soy bueno.

-       Bueno, anda. Dáselo al chat y luego se lo mandas a María para que lo meta al newsletter de esta semana. Apúrale que hay otras cosas por hacer para que sigas sintiendo que vales algo. ¿Qué título le vas a poner? Acuérdate que un buen título hace que la gente abra más el correo y mientras más lo abran, mejor.

-       Patético.

-       Patético.

 

 

Victor Saadia