Padre nuestro que estás en el cielo_

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu Reino

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

 

Danos hoy, 

nuestro pan de cada día

y no dejes de mostrarme las praderas y la música clásica 

los niños que hacen chistosadas,

los que se caen cuando les están tomando foto.

 

Dame información para aprender las nuevas herramientas,

pero no me atiborres de ello que luego siento que no sirvo para nada.

Muéstrame las guerras y abusos, los hoyos en la capa de ozono, las hipocresías políticas, los plásticos en el mar y las estadísticas de trata de blancas,

pero también, muéstrame los poemas que tantas veces me han salvado,

las aventuras humanas de exploración intergaláctica, el polen atorado en las patas microscópicas de las abejas,

y la mágica función de la clorofila que convierte el sol en vida.

 

Muéstrame lo que están haciendo mis amigos más cercanos, pero recuérdame que no son enemigos a quien envidio,

y pasa los anuncios de escotes y los signos de dólares en las portadas, pero varíalos un poco para que no crea que el mundo solo tiene una cosa, una postura, una identidad, un destino.

 

No me llenes de puros cortos porque luego no quiero tomarme el tiempo para nada,

escribir,

meditar,

cocinar,

abrazar.

Porque luego no sé cómo regresar al mundo que quiero seguir llamando verdadero.

 

De vez en cuando muéstrame mi propia cara, no para publicar otra cosa más, sino para yo verme,

mis arrugas,
mis ojos,

y lo que hay detrás de ellos.

 

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Padre nuestro que estás en el cielo, 

danos hoy nuestro scroll de cada día,

sabiendo que el futuro de tus hijos,

y la continuación de tu reino

dependen de ello.

 

Ya no es un tema de si caeremos en la tentación,

eso ya lo lograste.

 

Pero en tu infinito poder, también tienes disponible

la infinita sabiduría.

 

Y solo tú puedes librarnos del mal.

Amén.

Victor Saadia